"Una vez que hayas probado el vuelo, caminarás por la tierra para siempre con los ojos vueltos hacia el cielo, porque allí has estado y allí siempre anhelarás regresar", afirmó Leonardo da Vinci, un artista e inventor fascinado por el vuelo. Y así se refleja en el joven piloto de parapente Isaac Michel, quien desde niño observaba a su padre, un experimentado piloto que surcaba los cielos con gracia y destreza.
El deseo de ascender en el aire se convirtió en una llama ardiente en el corazón del muchacho y a los 13 años dio sus primeros pasos en el mundo del parapente, donde aprendió a controlar la vela desde el suelo, y logró dominarla en solo diez meses para, posteriormente, impulsarse a los cielos.
Nacimiento de una pasión
Isaac comenzó su viaje hacia este deporte en la Colonia Tovar, bajo la atenta mirada de su padre. Acudieron todos los fines de semana, sin falta, a carretear (practica de movimientos en tierra con el parapente) rodeados de grandes paisajes y emociones.
“Mi papá me enseñaba y era divertido. Él me tenía frenado para que no volara, pero ya todo lo que me había pedido que hiciera, ya lo había hecho. Hasta que un día me dijo: “Está bien, haz tu primer vuelo”. A partir de ese momento, todo ha sucedido muy rápido” recordó el joven deportista.
La mezcla de pasión y dedicación han forjado su carrera, convirtiéndolo no solo en unos de los parapentistas más prometedores de Venezuela, sino también en el más joven, con tan solo 16 años.
Un aspecto que resalta en su trayectoria es la relación con su familia. "El apoyo de mi papá es esencial. Desde mi primer vuelo hasta las estrategias de competencias actuales, él ha sido mi maestro y guía. También estoy enormemente agradecido con mi mamá por estar siempre para mí. Aunque ella no me enseñó cómo volar, sí me ha enseñado a controlar mis emociones durante las competencias, lo que es igual de valioso para mí", detalló Michel.
Isaac ha competido en 11 ocasiones, subiendo al podio en todas ellas. A su historial se suma un récord personal de vuelo de 182 kilómetros, recorrido que inició en Acarigua (Portuguesa) y culminó en las proximidades de Ciudad Bolivia, estado Barinas.
Su más reciente participación internacional fue en septiembre de 2025, durante la Sport Class Racing Series realizada en Ánger, España, donde se destacó al obtener el tercer lugar en su categoría y el noveno puesto en la clasificación general entre 135 pilotos.
Las vivencias del deportista incluyen momentos inusuales pero enriquecedores: desde ser confundido por niños con “el diablo” hasta aterrizar en un lugar desconocido, donde extraños lo llevaron a una casa a caballo y le ofrecieron leche recién ordeñada, arepas y jugo de naranjas del patio. Para Isaac, esta fue una experiencia única, donde pudo disfrutar de las tradiciones y calidez de los merideños.
¿Cuál sería tu vuelo soñado?
“Tener el récord mundial de distancia. Si no me equivoco, es de un poco más de 550 kilómetros y fue establecido en Brasil. Me gustaría ir allá y tal vez romper el récord. Y si no, al menos superar mi récord personal”.
¿Cómo ves el futuro del parapente en Venezuela y en el mundo?
“El parapente siempre ha sido un deporte minoritario. Quiero hacerlo crecer en Venezuela y, si es posible, en el mundo. Mi meta es aumentar el número de pilotos en el país y mejorar la logística de las premiaciones”.
¿Tienes algún amuleto u objeto de la suerte que te brinde seguridad a la hora de volar?
“Tengo conmigo un papelito que mi hermana me dio con un escrito muy bonito. Lo guardo en mi bolso y siempre reviso que esté ahí. Es algo que nunca me falta y siento que me recuerda a ella”.
Ver el mundo desde la perspectiva de un parapentista es descubrir una visión única de los paisajes. Para Isaac, su amor por esta práctica ha sido un recorrido marcado por momentos de inmensa satisfacción y por desafíos que han puesto a prueba su voluntad y entereza. Al inicio, la paciencia y las prácticas en tierra representaron un reto, pero su pasión nunca flaqueó.
Cada vuelo, competencia y obstáculo han fortalecido su compromiso por este deporte extremo, pero sobre todo, su disciplina y el apoyo incondicional de su familia, han sido los pilares que lo motivan a seguir volando con más entusiasmo cada día.